Trigesimoprimer golpe — La Inquisición Inversa

6 Agosto, 2017.2 Comentarios.#relato

No queda mucho —lo he visto en los posos del café— para que sean lo suficientemente fuertes para actuar. El día del juicio se acerca y muchos no sabemos ni de qué seremos acusados. El día —así lo dice la profecía— en el que la Inquisición Inversa imponga su justicia llegará antes de lo pensado. Buscarán en cada alma para ejecutar su particular extremaunción atea y la tortura será, como tiempo atrás, la moneda de cambio.

Caerán —y yo con ellos— los escritores añejos, inmovilistas, rancios y machistas que escriben usando el género del castellano, ignorando el lenguaje inclusivo. Se quemarán todos los libros de Pérez-Reverte y dejaremos de ser personas para ser persones.

Se perseguirá a los omnívoros. Los herejes devoradores de cadáveres serán obligados a trabajar como esclavos en huertas veganas y aceptar los picotazos de mosquito como parte natural de la vida.

Serán violados por mujeres dominatrix los hombres que piropean desde las obras y los que mandan mensajes impuros. Los que miran de reojo serán azotados en público.

A los empresarios que contraten a menos mujeres que hombres se les aplicarán hormonas y se les hará la cirugía correspondiente para el cambio de sexo.

Los consumidores de gluten ararán campos de trigo a mano.

Los que salgan a correr en lugar de «hacer running» —especialmente los que no compartan sus logros en las redes sociales—, serán convertidos en YouTubers e Instagramers de por vida.

Los fumadores serán rociados con suavizante y obligados a sustituir los cigarros por zanahorias. A los borrachos, curiosamente, no se les ha amenazado. Se cree que muchos miembros de la Inquisión Inversa aún abusan del alcohol y no quieren polemizar sobre el asunto.

Los padres que den cachetes a sus hijos serán ejecutados en el garrote vil. Los profesores que reciban insultos y amenazas de algún alumno tendrán derecho a guardar silencio. Todo lo que digan podrá ser usado en su contra.

Los que no ponen iconos en el WhatsApp para indicar su risa o sorpresa, serán expulsados de Internet durante varios meses. Del mismo modo, los que ponen los símbolos de apertura en las interrogaciones o exclamaciones, serán vejados y vilipendiados y se les obligará a usar los infinitivos como imperativos. Los más viejos del lugar recordarán que todo empezó con el «Caso Iros».

Los futboleros, rancios incultos que practican deportes innobles, deberán hacer triatlones, observar durante diez horas seguidas patinaje artístico y gimnasia rítmica y besar las medallas de piragüismo y bádminton del glorioso deporte español.

Los humoristas, claro. Casi lo olvido. Los humoristas que hacen chistes soeces, populistas, machistas, racistas, clasistas y en definitiva todos los que hagan gracia, serán condenados al ostracismo y su lengua servirá de fregona en El Congreso de los Ofendidos, que será el cuerpo que tomará el poder y que dará las fuerzas del orden a la Inquisición Inversa.

Serán infectados con el virus del Ébola los padres que vacunen a sus hijos.

Las madres que renuncien a dar el pecho serán alimentadas exclusivamente con leche materna de componentes de La Liga de la leche.

¡Ah, los religiosos y los ascetas! Se tomará venganza de la Inquisición original y serán quemados los creyentes en hogueras de cloruro de litio, en lo que se denominará «fuego científico», en loor de «La Luz de la Ciencia».

Los que no adopten perros morirán ahorcados como los galgos que no valían una bala.

Las mujeres depiladas serán juzgadas y condenadas a peinar rastas en Jamaica. De todas las partes del cuerpo.

Los hombres depilados serán condenados al celibato.

John Wayne, Clint Eastwood, Chuck Norris, Bertín Osborne, El Fary y Julio Iglesias serán borrados de la memoria histórica, su apariencia o vida será eliminada de toda computadora y no podrán ser nunca más ejemplo de misoginia y machismo.

El mundo será diferente a como lo conocemos. El sarcasmo será erradicado. La corrección se impondrá entre la ciudadanía a base de hoguera y tortura y por fin el mundo será libre y justo. Por suerte me pillará lo suficientemente mayor como para estar drogado o absorto en mi biblioteca. ¡Ah! Los libros también se censurarán. La ficción será eliminada, la poesía se reciclará para volver a plantar «los árboles que murieron por estúpidas palabrejas» y sólo se permitirán los ensayos científicos contrastados. Del mismo modo, no habrá películas banales de superhéroes o comedias románticas. Sólo documentales. Sólo sobrevivirá un canal en España, La 2, que tendrá un especial matutino de Saber y Ganar —que aún tendrá a Jordi Hurtado como presentador— y mostrará documentales de animales por la tarde y otros programas correctos y didácticos.

Por fin el mundo será como para estar orgulloso de él. O no. Eso ya lo dirán los libros que se salven de la quema.

Golpes: Semana #31
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Comentarios (2)

  • Sol . 6 Agosto, 2017 . Responder

    Terrible final. No creo que estaré con las ovejas a la diestra pero ni con las cabras a la izquierda, pero por favor, que no quemen los libros, que nos dejen seguir conjugando, manipulando, hacer apuestas con las letras, no dejes de escribir para recordarnos en qué nos podemos convertir. Gracias. Y nada de ‘si me queréis, irse’, nos quedamos.

  • (Autor) Johan Cladheart . 6 Agosto, 2017 . Responder

    Me lo has puesto a huevo. Si me queréis… no, deja, deja. Si yo en el fondo soy muy abrazable. Gracias por venir.

 

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