Decimonoveno golpe — Oculto a simple vista

14 mayo, 2017.0 Comentarios.#no ficción

No sé qué me pasa últimamente, pero soy incapaz de juntar palabras. No tengo mucho tiempo, y estoy

ocupado. No apunto una mísera idea. Será que apenas tengo tiempo para leer. Me dedico a un jueguecito

tedioso del móvil. Menuda pérdida de tiempo. Pero claro, tengo la historia ésta de los golpes y uno ha de

escribir, porque se ha comprometido. Qué más da. ¿Acaso sería mejor callar? Suelen decir que si no tienes

nada que decir mejor que el silencio, no deberías abrir la boca. Pero de eso se trata, ¿no? Si fuera por ganas,

guardaríamos silencio. El mundo sería mejor así, pero no soy ningún héroe. Además, si no lo hago, lo harán

otros. No soy ejemplo de nada: si quieren leer algo instructivo, tienen muchos libros por ahí. Tal vez estén

guarecidos de la lluvia en sus trabajos. Jugando a la contra. Pagando con su sudor las gotas de seguridad,

ajenos a sus anhelos y a sus pasiones. Mejor digámonos la verdad. Un techo y comida caliente. De los sueños

no se vive. Y menos con un máximo de cincuenta y un lectores. ¿Cuántos de ellos pagarían por leerte? ¿O

acaso lo harías tú? Tal vez sea mejor así. Ahora, además, tengo muchas cosas en la cabeza. La espera es una

sombra que me bloquea. ¿Qué será de ese escritor que nunca llegaste a ser, Johan? ¡Mírate! Si planeas

dedicarte a otra cosa por el sucio dinero. En fin, he aprendido, con los años, a no juzgar a nadie. A mí, de

entre todos los humanos, al que menos. ¿Por dónde iba? Ah, sí… Que no tengo tiempo para pensar. Que

estoy obligado a entregaros unas líneas porque me he obligado yo, porque si no, ibais listos. Lo siento, pero

soy de ésos. De la raza de los puntuales. Pero escribir es como cagar: es inútil hacerlo sin ganas. Y aquí estoy,

con los pantalones bajados y soltando letras por soltar. Con la que se me viene encima. No sé cómo voy a

responder a todo esto. ¿Cuántas semanas quedan? ¿Treinta y tres? Es una pena. ¿Qué habrá remotamente

interesante que decir? ¿Quién se dará cuenta del mensaje oculto en estas líneas? Creo que mis semanas son

banales. Pensé que habría cosas que decir, pero, ¿qué pasa entre la comida, el trabajo y el sueño? Nada

irracional. Rutina absurda para conseguir comer, girando la rueda como un puto hámster. Aquí no hay nada

remotamente interesante. Pasen la página, busquen novelas antiguas, salgan a la calle. Yo tiro de la cadena.

Golpes: Semana #19

 

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