No pensaba coger el teléfono, pero me arrepentí en el último momento.

—¿Sí? —contesté, lacónico.

—¿Qué dices, subnormal?

El saludo era inconfundible.

—¡Hombre! ¿Qué pasa? —reaccioné.

—Pues aquí, hasta el nabo, pero bueno, lo primero es lo primero, ¿cómo está tu mujer?

—Bien, bien. Todo bien.

—Me alegro. Pues dicho esto, vengo a recordarte, porque a veces se te olvida, que eres muy tonto.

—Es un gesto que siempre te agradezco.

—Nada, hombre. Para eso estamos. Te lo recuerdo porque claro, al ser muy tonto, a veces se te olvida, y tienes que saberlo. No vayas a salir por ahí sin ser consciente.

—No, claro, claro. Soy muy consciente.

—Es acojonante. Vaya un sunormal. Así, sin b. Sunormal —alargó la primera ese casi dos segundos.

—Me hago cargo. Siempre es un placer hablar contigo, ¿eh?

—Es mi trabajo. Que la gente luego te ve por la calle y piensa «joder, vaya un sunormal», y tienes que estar preparado.

—La verdad es que la gente me mira raro.

—Es que eres difícil de mirar, también te lo digo. Yo no sé qué ha podido ver tu mujer en ti.

—Tengo un acuerdo con su oculista.

—¡Ah! Ya decía yo, claro. Porque con esa cara de romper espejos, no entiendía nada. Porque mira qué eres tonto, pero de feo también tienes un rato. He visto frigoríficos por detrás con más clase que tú, ¿eh?

—Para lo que hemos quedado.

—¿Pero qué dices, imbécil? Si tú has sido así de feo siempre. No es de ahora.

—¡Qué va! Si yo de pequeño era niño modelo, chaval. Con ricitos y semirubio. Tengo fotos que parecen sacadas del catálogo de ropa infantil de El Corte Inglés.

—¿Pero qué me estás contando? ¿Y qué pasó? Porque para torcerse así la cosa…

—Pues no sé, algo pasaría, porque vamos, a la vista está que algo salió mal.

—Sí, sí. ¿Pero hay fecha o algo? Porque yo eso lo veo digno de celebración. Más que tu cumpleaños. El día que se te fue todo a la mierda. Menudo disgusto les darías a tus padres. Si quieres voy yo y digo unas palabras.

—No, no, deja.

—Bueno, en otro orden de cosas, ya que te he recordado que eres mu tonto, que no tienes que agradecérmelo, lo hago desinteresadamente, te digo que estoy muy nervioso.

—¿Pero qué dices? Si son muy malos. Además, hablamos de ingleses visitando España. Se habrán tomado sus buenas cervezas, porque en su país las toman tibias, no te lo pierdas, semicalientes, así que, si han olido la Mahou fría, saldrán al campo cual eccehomos.

—Tú tómatelo a broma, pero éstos te la lían rápido. Es partido trampa.

—¡Esto está hecho, hombre! Si pasamos a semis ya es otro cantar, porque todos los que quedan nos crujen pero bien. Si fuera la Juve, íbamos listos.

—La Juve es la campeona, está claro.

—O el Madrid, que ya sabes que pasan cosas. Pero bueno, que estos pollos bien se pelan.

—Calla, que al final sí lo puedo ver en casa, estás a tiempo.

—¿Ahora lo dices? Me descubro ante tu estratagema. Me lo dices a veinte minutos del pitido inicial, ¿eh? Para que ya no pueda ir, pero tú quedas como un señor. Me quito el sombrero.

—Si sales ya, llegas, anormal.

—Sí, claro. Con el turbo boost voy. Muy fino lo tuyo.

—Bueno, que entonces quedamos para el viernes o no sé, que no sé si vamos con las niñas al Parque de Atracciones.

—O sea, que no tienes ni puta idea.

—Bueno, pero que vamos concretando, no me estreses.

—Eres un tío sumamente estresable.

—Y tú un sunormal. Bueno, que me voy a tomar una cerveza, que estoy muy nervioso. Por cierto, ¿tú ya vuelves a beber cerveza? No me digas que sigues así porque te retiro la palabra.

—¡Uf! Desde la última vez igual me he tomado un par.

—¡Un par dice! ¡Joder! ¿Estás tonto? La cerveza no la puedes dejar, sunormal. No entras en mi casa, ¿eh?

—Bueno, perdóname la vida.

—Bueno, ya hablaremos, que esto empieza, y me tengo que tomar algo fresquísimo, no sea que me dé un vahído.

—Hala, pues nada, muy bien lo tuyo. Ya hablamos.

—Venga, ya concretamos lo del viernes. Aúpa Atleti.

Volví al salón —mi costumbre es andar sin pausa mientras hablo por teléfono— y mi mujer me miró inquisitiva.

—¿Qué? ¿Habéis quedado? ¿Qué te ha contado?

Me encogí de hombros. No supe responder a ninguna de las preguntas.

Comentarios (2)

  • Sol . 20 abril, 2017 . Responder

    Hombres… tal cual.

    • (Autor) Johan Cladheart . 20 abril, 2017 . Responder

      Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia. 🙂

 

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