cuando una está libre de algas
y otras ataduras mordedoras
piensa más a menudo
en la trampa que suponen
los famosos bienes muebles
: estúpidamente he crecido
con los ecos sordos de armarios llenos
de bombillas de hilos de wolframio
desecho en su interior
, muñecas peponas con faldas plisadas de raso
, álbumes de cromos de cartón enmohecido

hubo que guardar tanto
para sacarlo luego todo por la borda
, hubo que aguardar tanto
para poder abrir las ventanas
e ir descargando cascotes
, bolsas llenas de arena y ladrillos partidos
, relojes de pulsera, tomavistas súper ocho
; hubo que agarrar tanto de primeras
para luego desenmascarar la verdadera trampa
, el peso muerto de los bienes muebles
, el desconchón húmedo en la pared
con diferentes formas según la geografía
, las primeras huchas de plásticos
, boletos no premiados de históricas loterías
y ahora
desenredadas las nudosas trenzas
de musgo, roble y silva
desenmarañadas las viejas redes
de salitre, bruma y valvas de mejillón
, así las cuentas
se ve frente a frente
la profunda trampa
, el serrín hundiéndose bajo el pie
, la fugacidad del instante
, el tiempo en el recibidor
y ahora toca vender objetos
, memorizar perfiles
, decir adiós tiernamente
y cortar cadenas con el hacha
, porque estamos en guerra
, es el momento
.

Golpes: Semana #33
Tags: #poesía

Comentarios (2)

  • almena . 20 agosto, 2017 . Responder

    Maravilloso, enhorabuena!

    • (Autor) Javier Oliva . 14 septiembre, 2017 . Responder

      Muchísimas gracias, Almena, por leer y opinar. ¡Abrazo!

 

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