me contaron otra vez

la siguiente historia

: érase que se era un lugar en el que

la gente solía criar cerdos

– aparte de gallinas, coles y hortalizas –

, durante un largo año

con la sana intención de comérselos

al llegar el frío con la matanza

; y a todos esos cerdos

, perdón, a sus propietarias

, se les daba la ocasión de pagar un tanto por cabeza

para que sellaran su costado

con un hierro candente

de una gran cooperativa

: ¿con qué objetivo

? por la también sana precaución

de pensar en las posibles enfermedades

de aquellos marranos

: léase, la triquinosis

: una podredumbre que impide comer lo afectado

bajo riesgo de muerte

; con ese temor, imaginemos que en el día de la matanza

la veterinaria hace la prueba

y resulta que tu cochino animal

tiene las malditas larvas

de manera que su carne, sus jamones, sus andares

, no se podrían vender

y, casi con toda seguridad

, tu familia y tú no podríais comer

y, de ahí, la exitosa historia del hierro

: pagar un tanto por cabeza de gorrino

, por si acaso se da el caso

de que el tuyo es el afortunado

que la espicha por el bicho

y entonces la cooperativa del hierro

se rasca los depósitos

y va y te paga como si tu cerdo hubiera estado tan sano

; y así es como el ser humano inventó

esta antigua historia de los seguros

, y por cada miedo que tuvo

un seguro pergeñó

.

Golpes: Semana #25
Tags: #poesía

Comentarios (4)

  • Johan Cladheart . 26 junio, 2017 . Responder

    ¡El negocio del miedo! Política del miedo. Miedo del miedo. Bonita historia para contarlo. ¡Gracias!

    • (Autor) Javier Oliva . 2 julio, 2017 . Responder

      Muchísimas gracias por el comentario, Johan. El tema de las aseguradoras y el miedo es algo recurrente en mí. Les tengo una manía… Abrazo

  • Juanma Ortega . 28 junio, 2017 . Responder

    A todo cerdo le llega… su seguro.

    • (Autor) Javier Oliva . 2 julio, 2017 . Responder

      Pues algo así parece, je je. Muchas gracias, Juanma. Saludos

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com