Relatos imposibles: el falso cuento ruso

23 abril, 2017.0 Comentarios.#ficción #relato

Un cuento ruso tan bello como los de Chéjov o Gógol. El lector, el afortunado lector, cree estar pisando esa nieve, cree estar recorriendo esas calles y, por supuesto, cree estar trabajando en la administración zarista. Las imágenes, pues, son vívidas; las frases, dedos que recorren el contorno del momento evidenciando su forma exacta. La herencia, los días de asueto en la dacha, Vorónezh a esa hora de la tarde…

Al principio es solo un detalle, una pequeña anomalía: esa metáfora fuera de lugar al final de la quinta página. Pero su olor se extiende por el relato y revela la impostura de otros pasajes. La extrañeza del lector le impide abandonar y empieza a intuir al verdadero autor, un español de la meseta que araña los minutos que le deja el día para escribir, mientras sus hijos, unos mocosos de ocho y diez años, corretean y gritan por la casa.

El burócrata de la administración zarista, soltero, sin hijos, aún tiene tiempo de exponer con vehemencia sus argumentos en contra de la paternidad y sus críticas a la endogamia en el panorama literario español.

Golpes: Semana #16

 

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