Llueve. Últimamente no deja de hacerlo. Los niños están bien, aunque echan de menos el parque. ¿Te acuerdas? Antonio subido en lo alto del tobogán, dando patadas, y Mario detrás, nervioso, porque no había forma de hacerlo bajar.

Han cambiado mucho, ¿sabes? Están muy altos y más formales. Van al colegio todos los días y vuelven bien entrada la noche. Si te digo la verdad, no sé qué hacen allí ni lo que aprenden. ¿Crees que tendrán tiempo para leer? ¿Y para jugar? Yo no me atrevo a preguntarles. Aquí las cosas son tan diferentes…

El otro día se llevaron a una mujer, no sé adónde. Dicen que le denunció su hijo mayor, que la pilló escribiendo una especie de diario. Pero una carta es diferente, ¿verdad? No hay nada de malo en una carta. Si supiera dónde enviarte las mías… Es curioso, porque soy capaz de recordar cosas de hace un montón de años, y otras más recientes, nada. Ni la última ciudad en la que vivimos, ni siquiera nuestra casa. El viaje tampoco.

¿Por qué nos fuimos? ¿Por qué decidimos abandonarte?

Golpes: Semana #42

Comentarios (3)

  • Javier Oliva . 26 octubre, 2017 . Responder

    Qué fino, me ha encantado. Me parece que tienes mucho pulso para las distopías. Quiero más, please. Moltes gracies

    • Johan Cladheart . 26 octubre, 2017 . Responder

      Apoyo la moción.

      • (Autor) fisherwoman . 5 noviembre, 2017 . Responder

        A sus órdenes 😉

 

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