El cuerpo del difunto un día tuvo vida. Costaba imaginársela, eso sí, si te fijabas solo en los restos momificados que yacían sobre la cama. Parecía tan poca cosa. La piel pegada a los huesos, los huesos a flor de piel. De su espalda brotaba una pequeña chepa como el que siempre va con prisa y camina con la cabeza ligeramente hacia adelante para llegar antes a los sitios. Por un momento le vi así, yendo al mercado sin pararse a hablar con nadie y de vuelta a casa con dos pesadas bolsas y las pocas cartas que se amontonaban en el buzón: propaganda, facturas, los recibos del banco… Al final ellos son los únicos que nunca te olvidan y, de no ser por el desahucio, no le hubiéramos encontrado ni habríamos podido certificar su defunción en quien sabe cuántos años.

Empecé a disparar mi cámara para documentar los hechos. Todo indicaba que había sido una muerte natural, un golpe de calor quizá, pero fotografié la escena de forma minuciosa. Pensé que alguien se lo debía.

Los vecinos le conocían. Un hombre que iba a lo suyo sin molestar a los demás. Acababa de jubilarse. Muy educado, buena gente. Cuidó de su madre hasta que la pobre mujer falleció. A muchos les extrañó llevar tanto tiempo sin verle, aunque tampoco le dieron mucha importancia. Pensaron que se habría ido al pueblo.

En mis notas no había mucho más y, cuando terminé de releerlas, me dispuse a completar el informe. Entonces entendí cómo había podido pasar algo así. No me acordé de preguntar lo más importante. Su nombre.

Golpes: Semana #29

Comentarios (3)

  • Zamoranita . 24 julio, 2017 . Responder

    Muy bueno! Aunque me quedo con la duda de saber porqué.

  • (Autor) fisherwoman . 25 julio, 2017 . Responder

    Gracias Zamoranita! La verdad es que la causa de la muerte me parecía algo secundario. Un golpe de calor, un ataque al corazón… Y la razón por la que alguien puede morirse en su casa y pasar años hasta que se descubre su cuerpo la desconozco, pero ocurre cada vez con más frecuencia. Supongo que cada vez somos más incapaces de crear lazos con las personas que nos rodean y de preocuparnos por alguien que no forme parte de nuestro círculo más cercano, sobre todo en las ciudades. Y al mismo tiempo, son más y más los que viven solos, sin más compañía que la suya.

    La idea de que te pueda ocurrir algo y pasen días o semanas hasta que alguien se dé cuenta me parece simplemente aterradora.

  • Johan Cladheart . 25 julio, 2017 . Responder

    Interesan más los muertos de la tele que los de la comunidad. Me ha parecido un relato muy certero y sorprendente.

 

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