LOS PIES MAS BONITOS DEL MUNDO

4 agosto, 2017.0 Comentarios

El otro día nos juntamos en el jardín “pequeño paraíso” toda la familia y los 3J nos prestamos atención a nuestros pies. Como es verano, andábamos descalzos por el bien cuidado césped de mi plas y nos llamó la atención lo bien paridos que tenemos “los de andar”, los 3 varones.

Se parecen asombrosamente entre ellos, de hecho, tenemos el mismo número. Mola, y yo enseguida pensé que podríamos intercambiarnoslos (que palabra tan difícil) entre nosotros, entre los 3Js. Yo quería cambiarme mi pie izquierdo por el derecho de mi plas, por aquello de levantarme con otra suerte. O tal vez, ponerme los dos derechos del viejo que tan fuerte está y que siempre va derecho.

Total, que conversamos acerca de lo bonitos que son, lo bien cuidados que están, ni una jodida dureza o imperfección sin haber pisado jamás un centro de estética, aunque siempre me hubiese gustado eso de llegar a estos sitios y decir: “Vengo a que me hagan los pies”, no sé, como si no tuviera y quisiese unos nuevos.

Pero no me ha hecho falta porque hay una herencia paterna de puta madre, porque de herencias de las otras vamos jodidos, creo que las fincas, los palacios y las escopetas ya no quedan.

Pero que suerte tengo de haber heredado algo tan útil y tan bonito.

Mis pies han recorrido algo mas de la mitad del camino, han viajado hasta el fin del mundo, han terminado Ironmanes Suizos, han pisado Brooklyn y la 5ª avenida, se han mojado en la bella Montezuma, han pateado la pampa y su Chaltén, Buenos Aires han soplado mis pies, claro. También han cruzado la puerta de Branderburgo y AlexanderPlatz y el Checkpoint Charlie. Han pisado la yerba de los canales de Amsterdam, Buda y Pest también, el reloj astronómico de Praga y sus escaleras, el Atomium Belga en un viaje único por raíles infinitos. Estos pequeños pies te hicieron el amor en la playa de Zambulleira do mar junto a la “California” verde de Çe.

Me los arreglé, los pies, digo, bebiendo champagne en los Champs Elysees y subimos a lo mas alto de la torre y os entró un miedo que te cagas porque los pies bonitos están mejor en la tierra y quedé enamorado de la luz de la ciudad. Gracias Silvia.

Hemos recorrido y disfrutado mucho, y ahí siguen, hermosos y con ganas de seguir peleando. También hemos pisado cristales rotos, pinchos y púas, espinas, ascuas, asfaltos hirviendo en kilómetros interminables, terrenos a los que no hay que volver ni piedras en las que tropezar aunque sean piedras preciosas. Hemos destrozado pistas de baile en los 80 en noches cósmicas, gigantes y brillantes, de hecho creo que les siguen gustando bailar, ahora mas al aire libre, porque la música es el mejor tratamiento para el buen cuidado de los pies y mantenerlos en forma por que los pies, los míos, digo, no son sordos.

Y las uvas de “mi ira” también las he pisado, claro. Incluso algún “cuellito” tengo pisado cuando jugaba al fútbol, porque la sangre caliente también llega los pies. También me he pisado a mi mismo muchas veces. Algún traspiés hay que dar, no?

Supongo que alguna vez me ha crecido el dedo gordo con alguna mentira, pero ahí estaban los otros cuatro para recordarle que no hay que perder la perfecta armonía entre los cinco, porque según los Egipcios, tengo la morfología de las personas creativas y con gran imaginación y que la utilizo para asombrar a los demás, pero esto sólo lo dicen los Egipcios, que ya no están conmigo. Ah!, también dicen que los que tenemos estos pies nos cuesta concentrarnos porque nos interesan cientos de temas y cosas y que a veces nos sentimos confundidos por nuestra propia mente. Pero esto lo dicen los Egipcios.

Entonces me acuerdo de vuestros pies, los de vosotras cuando estuvisteis tan cerca, tirando a muy cerca, que me moría por acariciaros y besaros vuestros pies aunque estuviesen a millones de kilómetros de la hermosura, del zapato de cenicienta, pero me encantaba jugar con alguno de los dedos, besándolos suave con la maldita dulzura que tanto nos ponía, empezando el camino hacia la “petite mort”.

Ahora el trayecto va por una superficie irregular, resbaladiza, llena de cardos inciertos y dudas infinitas, y aunque tengo el que os bombea de sangre fría y caliente algo gastado por algún pisoteo que otro, ya sabéis que sigo confiando en vosotros porque se que nunca perderéis las ganas de seguir buscando “tus pies”, porque para eso sois los pies mas bonitos del mundo.

Golpes: Semana #30

 

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