Tiendas, restaurantes, oficinas. Empezaban a verse desfilar los primeros abrigos después del verano. Dos amplias aceras flanqueaban una carretera de cuatro carriles llena de coches que fogueaban el motor a intervalos, cuando no hacían cola delante de un semáforo. La Avenida de la Milla era la principal calle de la Ciudad. Su kilómetro y medio de ligera pendiente distribuía los pasos de miles de habitantes diariamente, hacia arriba y hacia abajo. Vista por un águila, era una franja hormigueante que aliviaba brevemente las alturas del resto del plano. En medio de una inmensa cabeza, era una cicatriz donde no crecía pelo.

En el número 53 había un local cerrado. Era uno de los pocos que no lanzaban nada desde su escaparate a los transeúntes apresurados. Probablemente por poco tiempo. Su cierre gris era un hueco sombrío en mitad de una sonrisa esmaltada. Y, como para mitigar un poco aquel efecto, en él se había colocado un cartel grande y blanco, que decía lo siguiente:

«La DIRECCIÓN DEL ÁREA DE URBANISMO Y CIUDADANÍA informa del PLAN DE MEDIDAS de próxima ejecución con motivo de los preparativos de las jornadas Ciudad Abierta que tendrán lugar durante la primera semana del mes de noviembre (…)».

«(…) restricciones al tráfico entre las 10 y las 18 horas, con cierres totales el día 2 (…)».

«(…) adaptación no declinable de los exteriores de los comercios a pie de calle según las pautas de color, motivos expuestos, iluminación (…) que serán notificadas a los propietarios por correo en los próximos días (…)».

«(…) reubicación provisional de los vecinos de los números 3 al 147 durante los días 1, 2 y 3 (…)».

«(…) obligación de mostrar a petición de las fuerzas de seguridad, sin excepción, el documento de identificación personal (…)».

«(…) con la esperanza de causar la menor molestia posible y agradeciendo la colaboración (…)».

 

En los paneles informativos del metro podían leerse mensajes similares que hablaban de servicios reducidos, accesos restringidos y controles de identidad en unas fechas muy específicas. También en los portales, los vecinos podían leer avisos y planes de actuación. Y en todas partes el día 2 de noviembre estaba escrito en negrita. Aquel día, la Ciudad iba a dejar de andar para, en su lugar, exhibir una pose muy calculada.

Algunos gruñían lamentándose por el hecho de que vivir en un lugar tan importante ocasionaba estas molestias demasiado a menudo, y se sacudían el exceso de popularidad del hombro. Otros estaban expectantes por ver, por un día, la rutina dada la vuelta, las fachadas grises vestidas de fiesta, la Avenida de la Milla detenida. En su fuero interno soñaban con ponerse un traje o un vestido también, y sonreír con suficiencia a los visitantes encandilados.

Pero era en la última planta de un edificio histórico, en uno de los extremos de la Avenida, donde más se dejaban sentir estos preparativos. En el despacho de Gregorio de Blas, el alcalde de la Ciudad, se hablaba por teléfono, se mantenían conversaciones a media voz y se repartían carcajadas y palmadas en el hombro. En un par de semanas todo tenía que estar preparado. La ciudad debía hacerse la cirugía, si era necesario, para su cita más importante. El día en que sería la Ciudad Abierta para todo el continente. Especialmente para aquellos que movían los hilos del mismo. Para aquellos que decidían adónde iba el dinero.

De Blas cerró una llamada con una broma de compadre. Se asomó a la puerta y pidió algo a su secretario. Se sentó en su sillón, hojeó un fajo de papeles. Firmó alguno de ellos. Y, antes de ir al baño, palpó el sobre firmado que debía entregarse ese mismo día al capitán de las Fuerzas de Seguridad, y en cuyo interior iba una carta personal donde se insistía en la necesidad de que, más que nunca, cualquier cosa que viniera de Antaviel se mantuviera a raya. «Como un favor personal».

 

CONTINUARÁ…

Golpes: Semana #21

Comentarios (2)

  • fisherwoman . 30 mayo, 2017 . Responder

    Muy bueno! Al principio me ha costado hilar una historia con la otra, hasta que Antaviel ha hecho clic en mi memoria. El relato engancha y, sobre todo, no tengo ni idea de por dónde va a venir el siguiente golpe 😉

  • (Autor) El Doble . 30 mayo, 2017 . Responder

    Me alegro mucho de que lo encuentres interesante. Continuaré lo mejor que pueda. Saludos.

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com