En mis relatos no acostumbro a hacer descripciones de los personajes. A lo sumo algunos leves esbozos de su carácter, poco o muy poco de su apariencia. Me gusta (o no me queda más remedio que) centrarme en sus motivaciones y acciones .Supongo que por pereza, o por que como son ideas frágiles que dan para poco más que la curiosidad de la misma, siento que si me dedico a desarrollar descripciones el hipotético lector no me dará ni la más mínima oportunidad.

Por lo tanto busquemos un personaje a quien describir en profundidad y ejercitemos tan complejo arte.

Se llamaba Marta y era la viva imagen de la contradicción. Quería ser rica, pero no parecerlo, porque eso la haría quedar mal con los que consideraba sus amigos. Pero era un hecho que no tenía un duro y tampoco podía dar esa impresión porque eso la convertiría en una marginada social.

Cuando le preguntaban si era de izquierdas o de derechas evaluaba a su interlocutor y hacía variar sus respuestas, siempre girando alrededor de lo que consideraba un punto neutro, ideal para todos, incapaz de contentar a nadie y menos a ella que tenía tantas ideas, que quería llegar a tantos sitios y dejar huella en tantas retinas.

Cuando tenía que comprar ropa se devanaba los sesos; ir a la moda le parecía algo indudablemente banal, vestir ropa que la situaba en pleno año 95 la avergonzaba y no podía permitirse comprar “trapillos” cuya marca las hace quedar por encima de modas y épocas. De todas formas nunca reconocería cuál era su estilo real vistiendo, porque realmente no tenía ni idea de cuál era.

En su trabajo trataba de ser metódica y ordenada sin llegar a ser perfeccionista o cuadriculada. Buscaba siempre la forma de llevarse bien con sus compañeros sin resultar servil, sin parecer por encima de ellos, demostrándoles siempre lo mucho que ella valía, pero sin dar la impresión de tenérselo creído. Era colaboradora y a la vez independiente, era brillante sin dejar de seguir las normas, era reivindicativa sin ser molesta. También era incapaz de saber realmente si era todo eso o solo lo intentaba.

Estaba muy delgada y se encontraba gorda cada vez que se miraba al espejo, a pesar de que apenas comía. Más de una vez le llegaron señales de que eso era un principio de anorexia, pero rápidamente descartaba aquella etiqueta. Nunca admitiría algo así. ¿Qué pensarían los demás si pudiesen definirla solo con aquella palabra? Marta “la anoréxica”. Menuda basura de descripción hubiera sido esa.

 

 

Golpes: Semana #29
Tags: #ficción

Comentarios (4)

  • Pablo Amor . 31 julio, 2017 . Responder

    Me ha gustado mucho, tiene mucha miga. Lo veo como una historia con sorpresa final a lo M. Night Shamalyan.

    • (Autor) David Requena . 1 agosto, 2017 . Responder

      No tengo muy claro si era una sorpresa o una forma de terminar algo drástica.

      Gracias por leer.

  • Zamoranita . 1 agosto, 2017 . Responder

    Me gustaría saber más de Marta

    • (Autor) David Requena . 1 agosto, 2017 . Responder

      Me temo que eso es que no está bien descrita aún, jejeje.

 

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