Doblé y anudé

mi corazón congelado

en las manos.

Ni pálpito, ni latido

ni emoción alguna,

la solidez fiera

de la roca

y esa cualidad de firmeza

que lejos de virtud

se convierte ahora

en un modo

de esclavitud.

El baúl se cerró

tras cierto leve gemido.

Un surco de inocencia

cual sangre roja

intentaba alcanzar

la salida

sin éxito alguno.

Punto final

de esta historia.

Golpes: Semana #22
Tags: #poesía

 

Todos los textos son propiedad de sus respectivos autores - Contacto: los52golpes@gmail.com