Un vuelco del corazón me sube a la garganta.

Es como un vértigo,

luces intermitentes

dejan a su paso un terrible dolor de cabeza.

 

El tendón de la mano derecha,

la que hace posible los clics diarios que me adosan a la virtualidad,

tiembla.

No puedo controlar el temblor.

Pierdo la fuerza.

La taza de café americano que sostengo en mi mano resbala ante mí,

sometida a imperativo gravitacional

se esparce por mi mesa en su trayectoria vertical.

 

Siento que será una mañana urgente.

Urgente de latidos,

de prisa,

de vida en sentido contrario.

 

Me rindo.

Dejo de pensar.

Segundos sempiternos sin obligaciones, sin compromisos,

ni promesas.

 

Y me dejo acunar

por el vaivén despiadado del versolibrismo que me susurra:

Si pudieras volver a empezar (…)

¿llegarías hasta el mismo lugar?

 

A ratos, sí. A veces también.

 

Golpes: Semana #42

Comentarios (2)

  • Fauna . 3 noviembre, 2017 . Responder

    me gustó mucho esta parte:
    “Siento que será una mañana urgente.

    Urgente de latidos,

    de prisa,

    de vida en sentido contrario”

    y todo el texto en general!

    • (Autor) Aletheia . 3 noviembre, 2017 . Responder

      Muchas gracias por leerlo y comentarlo 🙂

 

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