Una costilla de Adán desdoblada

pecado carnal, volvió al deseo.

Divino obsequio de un bendito ateo.

Sacrilegio de fruta regalada.

No hay pezón de Julieta enamorada

que no relegue en su lecho a Morfeo,

si bajo su vientre, avanza Romeo,

blandiendo soberbio su ardiente espada.

Serpientes erectas nos condenaron,

al antojo de Eurídices y Evas

que al gemir de sus cuerpos se entregaron.

Por sublimes orgasmos aún se cita:

¡Polvo somos! ¡Polvo nos volveremos!

Pasiones que al aliento, resucitan.

Golpes: Semana #1
Tags: #poesía

Comentarios (1)

  • Sol . 15 enero, 2017 . Responder

    Violante querría mandar algo así de perfecto

 

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