Semana
01
Román

El Ayer del Mañana

Género
Relato
Ranking
1 119 6
Anterior Texto

EL AYER DEL MAÑANA

 

1.Nochevieja: Descubrimiento

  

Sucedió.

No puedes negarlo.

Avergüénzate, pero no mientas.

Saliste de Nochevieja festiva. Ya tocado, nunca hundido.

Dejando las campanas reverberar en intervalo obsoleto que no existe.

Te apoyaste en el puente, ebrio de alcohol y falto de río.

Miraste más allá del reflejo, detrás de la Luna, en el fondo de las aguas.

Te perdiste en imaginaciones.

Y caíste.

A plomo. Torpe. En vuelo de no pájaro con aterrizaje torcido.

Un chapuzón que hubiere salpicado a cientos de testigos de haberlos. Callado sus risas.

Escaso cauce y poca roca o trampa preservan tu salud, que no la dignidad.

Flotaste y luego nadaste breve a la orilla.

Escalaste barro y piedra.

Echado a perder. Para la vista, para la vida, para la danza.

Sin embargo, cuando estabas abajo, debajo, sumergido, viste algo…

Un misterio que continuó en pesadillescos sueños de inconsciencia.

 

2.Año nuevo: Aceptación

 

Sales del hogar replicando hora y nocturnidad.

Imitando tu propio camino sin raíces.

Mirando quién te sigue y vigila; nadie. Porque a todos esos importas.

Calculando espacios y momentos.

Sentado ahora en la baluastra, reuniendo valor y ridículo, rezando a dioses paganos sin abolengo.

¿Serás capaz y paladín?

Dejándote caer, levitar primero, invirtiendo en picado después.

No dan para tanto esos mínimos metros.

Una hazaña para ti. No es hoy mala suerte, sino intencionalidad. Fuera de casuística u holística.

Buceas. Con ojos de búho, con aletas torpes. A ras de sima.

Buscas, con determinación, aguantado respiración que se fuga, añorando oxigeno.

Acción improbable pero necesaria. Humano burbuja.

Adivinas a ver, y ves porque adivinas.

Una grieta, fisura, portal.

Enterrad@ en el lecho, apenas perceptible, inquietante y atractiv@.

Te llama.

Te quiere.

Te seduce.

.

.

.

Te ahoga(s).

Emerges y sales del afluente. Sumido en tus pensamientos y cobardías.

Hoy, Ahora, sí la gente te está mirando.

Te examinan. ¿Aprobarás?

¿Importa?

 

3.Día dos de enero: Inmersión

 

Tiemblas. Que no te despides.

Miedo justificado, duda certera como una flecha hacia el sol.

Miras los cuadros, las fotos, los recuerdos infinitos de toda percepción y ánimo.

Aquí se quedan. Solos. Tu casa ya no es tu casa.

Sales siendo la repetición de una reiteración, en bucle.

Todo reincide hasta que cambia por completo para volver a repetirse y recomenzar el ciclo

En la calle, la gente te hace pasillo; vecinos, amigos, familia.

Todos desconocidos.

No aplauden, no lloran, no susurran. Son estatuas de tiempo. Laten por costumbre.

Tu puente y tu río. Son tuyos. De más naide.

La “X” marca el lugar, sin mapa de tesoro pero con pretensiones piratas.

El silencio es viento y el viento es silencio. Expectación. No sucederá de nuevo.

Te alzas sobre la terraza del viaducto, con cruz de brazos, cuan alto y largo. En presumiendo.

Saltas como el ángel que nunca has sido.

Por ello el amerizaje es tan dañino como desastroso.

Estilo pobre, herida grave.

Te hundes como peso muerto, dejando zarcillos rojos como migas de pan al flautista que no viene.

Tienes cuentos demasiados en la cabeza.

La virtud infame de seguir queriendo y siendo niño.

Estréllate donde nace y desemboca. En punto centro de laberíntica espiral.

El agua se oscurece, de carmesí a negro.

Echa tu telón al público que se pierde el final del espectáculo.

El Prestigio.

Nadie se lanza al rescate.

Débil, agónico como ya eras antes, justificado en instante este.

Te arrastras, nunca humillas.

Sabes que está ahí.

Excepto si ya se ha ido. Otra pérdida.

Desesperas por fracaso, antes de muerte, riendo tu suerte mala.

Orgulloso del riesgo, orgulloso de ser el Huno, por vez primera.

Te felicitas en desahogo de ahogamiento y desangre.

Adiós, extraño amigo, buen ermitaño.

.

.

.

Se abre.

Portal. Grieta. Fisura.

No llama, invita. Suave y amable.

No es la luz, es la atmósfera, la promesa; el cambio.

Te absorbe y te traga. Cruzas y atraviesas.

Entiéndalo cada cual como guste.

Desvaneces aquí y despiertas allí.

¿Dónde?

Onírico, terrible y fantasía se mezclan. Trilogías sagradas sin oración.

No importa. Te levantas nuevo, impoluto, temerario.

Invento reinventado.

Alegría del miedo.

Miras a los ojos de las montañas y retas a los océanos, si eso es lo que son.

Te enfrentas a los dioses y vuelas con ellos.

El universo te abraza, la música no deja de sonar.

Aquí no hay espejos.

Por ahora, hasta el siguiente, este será tu hogar.

¡Ya no te detendrás! ¡No pueden! ¡No puedes!

Pero no vuelvas

Aquí sólo te espera tumba hueca.

Publicado la semana 1. 06/01/2018
Etiquetas
En noches
Compartir Facebook Twitter