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02
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 Krästjbpzvix se emocionó al presentar al sumo gobernador de Mexk^rooting el informe de su viaje espacial. El resultado no era el esperado, pero al menos había demostrado que ellos eran los seres inteligentes más inteligentes de la galaxia. 

  —Bienvenido, Krästjbpzvix —dijo el sumo gobernador—. Celebramos tu regreso sano y salvo.

  —Gracias, mi señor. Han sido veinte años luz inolvidables.

  —Y dime, ¿has encontrado vida inteligente?

  —Sí, mi señor, algo así.

  —Cuéntame.

  —Verás, mi señor... Encontré un planeta con vida, el tercero de un sistema solar de ocho, con la superficie cubierta en gran parte por agua. En el medio acuático había seres vivos, pero no parecían ser inteligentes, los clasificaría como vegetales y animales inferiores, gobernados estos últimos tan solo por sus instintos. Encontré, sin embargo, esporádicamente, seres metálicos inteligentes surcando la superficie del agua, que llevaban en su interior seres vivos bípedos con los que mantienen simbiosis.
  »Les seguí, y vi que una vez terminada la caza, se dirigían a la superficie sólida. Allí, los bípedos de su interior manipulaban la carga y la entregaban a otros seres inteligentes que vivían fuera del agua, y que también mantenían simbiosis con el mismo tipo de bípedos.
  »Y no solo esos, también encontramos seres inteligentes voladores, con bípedos en su interior, como los terrestres y los acuáticos.

  —¿Todos los seres inteligentes que encontraste mantienen simbiosis con esos bípedos?

  —Sí, señor, parece que son muy dependientes de ellos.

  —¿Se alimentan de ellos?

  —No, no, los bípedos les proporcionan alimento a ellos, y a la vez, ellos transportan y distribuyen alimento para los bípedos.

  —Y cuéntame, ¿viste distintas razas de seres inteligentes? Has dicho que los había acuáticos, terrestres y voladores.

  —Sí. Los acuáticos eran de tamaños muy distintos. La mayoría alimentados por un líquido derivado de fósiles de seres vivos, pero los había también tan avanzados que se alimentaban únicamente del aire. Los voladores parecen ser los menos evolucionados, ya que todos ellos se alimentaban del líquido fósil. Donde más variedad había era entre los terrestres. Gran parte de ellos tenían cuatro extremidades rodantes, y aunque muchos de ellos también se alimentaban de líquido fósil, los había que lo hacían por electricidad. Los que distribuían alimento a los bípedos solían tener más extremidades, y eran de mayor tamaño, con el abdomen muy abultado para poder contener la carga. También los había articulados, muy rápidos, alimentados por electricidad, que circulaban por un camino preestablecido. Pero los que más me gustaron fueron los pequeños, de solo dos extremidades, porque eran mucho más ágiles que los demás.

  —¡Vaya! ¡Qué interesante! ¿Crees que podríamos mantener contacto con ellos?

  —Diría que no, mi señor. Por lo que pude ver, solo se comunican con sus bípedos, que son unos seres bárbaros y violentos. Los evité a toda costa y traté de acercarme a los inteligentes cuando ellos no estaban, y no reaccionaron en absoluto, como si no me oyeran. Creo que son tímidos, señor.

  —¡Qué lástima!

  —Sí... Son una sociedad muy curiosa. A veces chocaban entre ellos por accidente, y entonces acudían los especialistas de rescate a llevárselos, tanto a ellos como a sus bípedos, cada uno se encargaba de socorrer a los de su especie.

  —¿Tienes idea de qué nombre se ponen a ellos mismos?

  —Por lo que escuché a los bípedos, la especie se llama «vehículo», y las razas son «barco», «avión», «coche», «camión», «moto», «tren»... Y cada uno tiene un nombre propio, al que llaman «matrícula».

  —¿Y los bípedos?

  —Esos se llaman «humanos». No despiertan mayor interés.

Publicado la semana 2. 11/01/2018
Etiquetas
Musica electronica experimental , Tecnología , De noche , inteligencia, extraterrestre, vehículos, bípedos
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