Semana
02
Juan Palomo Calleja

PIXIE y DIXIE (¿En que se parece un pie a una neurona?)

Género
No ficción
Ranking
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PIXIE y DIXIE

¡Vaya par de ratones coloraos¡ Sólo les falta hablar latín. Estos son los veteranos de los veteranos. Presiden el Club de veteranos de manicomios del Estado. Estos saben más por diablos que por viejos,  porque viejos no son. Al contrario, uno tiene veinte y pocos y el otro treinta y pocos. Pero han chupado frenopático para aburrir.

Conocen a todo el personal sanitario: médicos, enfermeros y enfermeras, cuidadores y cuidadoras; personal de limpieza, de mantenimiento, de seguridad, bedeles, administrativos, celadores, jefas de unidad, de sección, de departamento y de subdepartamento.

También conocen a la clientela habitual de la sanidad mental: nombres, edad, profesión, dolencia, fecha  de primer ingreso y recaídas, preferencias lectoras, alimenticias,  talla de calzoncillos, boxer o slip, tanga o cuello alto.

Conocen las manías y preferencias de todos los psiquiatras y psicólogos, de manera que cuando les das el nombre del que te ha tocado ya te ponen en antecedentes.

Es importante para los novatos de manicomio detectar rápidamente al Pixie o Dixie más apropiado. Mejor un par de ellos para así contrastar y complementar la valiosa información que obtienes de cada uno. Son saberes que necesitas para disfrutar de una feliz estancia en el establecimiento que te han asignado.

También son muy útiles para no meterte en líos. Todos somos colegas dentro, pero tú vas a lo tuyo.

Se detectan rápido. Son los que antes se te acercan, los más sabios, los más respetados entre la fauna hospitalaria. Se te presentarán nada más ingresar como tres o cuatro ratones, pero muy pronto discriminas.

Por ejemplo, Eurico se me arrimó al momento. Entabló una amable conversación conmigo que yo agradecí.

Tan pronto se te acerca uno, debes echar un vistazo a las miradas de los demás, a los gestos que percibas, al rictus facial. Cuanta más gestualidad  jetil manifiestan, más distancia debes marcar entre el sujeto y tú desde el primer instante.

Con Eurico no me hizo falta mirar a los demás compañeros.

Tras los saludos y presentaciones cordiales y protocolarias, me suelta que él no debería estar allí. Claro, como todos, hasta ahí bien.

Y que mañana vienen la agente y la secretario judicial para verificar lo suyo y dar el enterado del  alta médica; ¿agente?, ¿secretario judicial?...

¿mañana - sábado -, funcionarios, trabajar?

Descartado. A por otro ratón.

Cuando me dieron el alta, a Eurico le quedaba algún tiempecillo más.

Otro ejemplo, las anoréxicas. A estas arrímate poco, no hagas como yo. Que no te den penita. Son muy jóvenes y están acostumbradas a que los demás les solucionen los marrones en los que se meten. Son más listas que el hambre, y ellas de hambre saben un rato

Cuando me dieron el alta, a Barrabasa y a Satanasa les quedaba algún tiempecillo más.

 

Publicado la semana 2. 10/01/2018
Etiquetas
Monty Python , La vida misma , Sírvase templado si dispone de una sonrisa que no termina de salir , hospital
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