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Ya no quedan vísceras enteras dentro de mí, todas están esparcidas por ahí.

Mis oídos ya no escuchan porque no está tu sonido; mis agallas ya no luchan, todas ellas se han perdido.

Es que estoy rota, ya nada huele a tì; aunque te busco no te veo sonreír. Mamá y hermanos todos lloramos por ti, estamos rasgados porque ya no estás aquí.

Y todo se consumió, todo se consumió...

Déjame abrazarte aunque sea por última vez, sabiendo que te vas para no volver.

Déjame decirte que te quiero y que siempre te querré porque siempre serás mi padre estés o no estés.

Déjame sentirte cerca porque te necesito a mi lado desde una dimensión u otra, abrazando a mis hermanos...

Déjame sonreírte como me enseñaste tú ayer para verme en tu cara y poder volverte a ver.

Permíteme hablarte como si estuvieras aquí porque aunque estés en otra parte, yo te guardo dentro de mí.

Comunícame cómo puedas, aunque sea con señales, que nos quieres y nos cuidas mientras seamos mortales.

Dime cómo puedas que ya me has perdonado, por ser débil con tu perdida y no haber llegado.

Dime que me escuchas, que puedes leerme, sigo siendo tu niña y quiero enternecerme .

Dime qué estás bien necesito saberlo, que me lo digas tú para poder creerlo.

Dime qué hacer cuando uno de mis motores se para.

Dime cómo resolver una ecuación que se acaba.

Dime cómo encuentro algo que ya no se haya , como lleno este silencio sin rasgar mi garganta.

Cómo vivo por dos, si uno, sin uno, no es nada; cómo sonrío con tu sonrisa sin tener tu mirada.

Dímelo, dímelo; dímelo porfavor...
Publicado la semana 39. 04/10/2017
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