Semana
52
Pablo Amor

Ya no quiero que vuelvan Mecano

Género
No ficción
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Pues eso, ya no quiero que vuelvan Mecano.

Había albergado esa secreta esperanza durante años, siempre preguntándome qué podría llevar a abandonar a quien dedicó cuerpo y alma durante años al bello arte de la composición y la interpretación musical -incluso grabando un montón de versiones de sus canciones en francés. Disciplina aparcada para siempre (o para su ‘siempre’, es decir, para el resto de su existencia física). ‘Aparcada’, claro, de cara a la galería, cierto es que tanto Nacho como Ana han seguido haciendo música públicamente; José María no, o no tanto*, y no sabemos –al menos yo no lo sé– si el mayor de los hermanos Cano seguirá tocando y/o componiendo en privado, para sus (otros) familiares y amigos.

NOTA: quiero confesar que he pasado varias semanas manejando otro título para este artículo –“El malo de la película”–, en referencia al papel que Jose María, a juzgar por todos los indicios al respecto, parece jugar en las eternas disquisiciones acerca de un hipotético regreso a los escenarios del trío.

*Para ser justos, José María Cano sí ha trabajado fugazmente en algunos proyectos musicales desde 1998, tal y como apunta Wikipedia (versión en inglés, que es más corta, aunque obvia el disco del año 2000 bajo el nombre Josecano, que no aparece por ninguna parte en servicio de streaming alguno):

After Mecano separated in 1992, he composed an opera, Luna,[1] which was recorded with Plácido Domingo in the leading role. In 2002 he composed the anthem for Real Madrid also sung by Plácido Domingo. In 2006, he composed an "Our Father" that was sung by Montserrat Caballé during the visit of Pope Benedict XVI to Valencia. Six years later, he conducted the orchestra at Caballé's last concert in Madrid.

Pero en fin, yo ya no quiero que vuelvan Mecano por otras razones, que paso a explicar.

En primer lugar, todos sabemos que la memoria todo lo embellece. También en este caso. Últimamente –y tras asistir a los conciertos de reunión de otros artistas venerados y venerables; y no sólo conciertos, también a la resucitación de franquicias cinematofráficas y a revisitaciones de álbumes míticos– he experimentado la lógica decepción que provoca el quiero-y-no-puedo, cuando no la pura vergüenza ajena.

En segundo lugar, no sería justo para los artistas en activo y que son, en realidad, los que sí pueden, deben y –posiblemente– estén dando en estos momentos lo mejor de sí mismos. En otras palabras, no nos dejemos engañar por la nostalgia de un pasado perdido y disfrutemos del aquí, del ahora, y de aquellos en estado de gracia.

En tercer y último lugar, ya no quiero que vuelvan Mecano porque tal vez ésa sea la única estrategia que nos queda para que vuelvan de hecho. Tal vez si todos deseamos que Mecano no vuelvan jamás, les pitarán tanto los oídos que no tendrán otro remedio más que volver.

Así que, juntemos nuestras voces y gritemos fuerte:

¡Ya no quiero que vuelvan Mecano!

PS: ¡Feliz 2018!

Publicado la semana 52. 31/12/2017
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Mecano
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