Semana
49
David Requena

El punto de vista

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Cuando por fin creyó volver en sí, se encontró en un lugar absurdo. A su alrededor no había nada, no veía nada, no se oía nada e incluso durante unos infinitos segundos ni sentía ni podía tocar nada.

Fue en ese momento cuando el terror empezó a imponerse en su pensamiento, porque la sensación era tan indescriptible, tan inédita y tan desoladora que el entendimiento y la capacidad analítica de la que había hecho gala durante toda su vida adulta resultaron inservibles.

Si no me crees, trata tú de imaginar la nada a tu alrededor. No un bonito e inofensivo fondo blanco o nebuloso a tu alrededor. Tampoco un oscuro y amenazante entorno de tinieblas. No. Trata si puedes de imaginar que sólo estás tú y nada existe hacia ningún lugar ni momento hacia el que mires.

Eso fue lo que se encontró y por eso el más absoluto de los pánicos, la más desoladora de las agonías se apoderaron de todo.

Se movió, tratando de avanzar en alguna dirección, pero ni siquiera el concepto "dirección" tenía sentido en aquella realidad imposible. El miedo lo ocupó todo y, de forma natural, como cualquier ser que afronta semejante agonía, comenzó a llamar a su madre.

Trató de gritar, pero su voz no sonaba. Sin embargo, él estaba gritando, de eso estaba seguro. Su boca se estaba moviendo.

Mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá, mamá... ¡MAMÁ!

Era el único pensamiento que podía superar el bloqueo al que estaba sometido.

Y entonces, en un punto indeterminado de su entorno comenzó a ver. Había una imagen que tardó unos instantes en ser comprensible. Y cuando fue consciente de lo que estaba viendo, no supo realmente cómo lo hizo, pero empezó a entender.

Sobre un inmenso terreno desolado yacían miles de cadáveres apilados, a la luz de lo que le pareció un atardecer gris por el abundante humo. Todos esos cuerpos mayoritariamente ensangrentados y entre todos ellos pudo identificarse, gracias a un instinto que desconocía haber tenido nunca. Estaba allí, rodeado de muerte. Pero él estaba vivo, de eso estaba seguro, aunque no sabía por qué, ni mucho menos qué sentido tenía que por primera vez pudiese verse desde fuera. Volvió a tratar de moverse, y su cuerpo, allá en la imagen, también se movió lenta y dolorosamente.

Y cuando vio que dos soldados que aún se tenían en pie, se acercaban hacía donde yacía su cuerpo comenzó a comprender la situación, así como que tenía que recuperar el dominio de sí mismo. La imagen se expandió y le rodeó por completo y en algún momento indeterminado fue consciente del sonido que le rodeaba. Y aterrorizado volvió a tratar de moverse, a intentar escapar y de nuevo, allá en la imagen, pudo ver que su cuerpo una vez más se movía. Algo le hizo pensar que debería estar sufriendo un gran dolor, pero aunque entonces creyó recordar que en algún momento de un pasado remoto fue grande el dolor físico, ahora ya no sentía nada... y se oyó débilmente como de sus labios salía un quejido:

Mamá, mamá, mamá, mamá...

Consciente como era de todo lo que había en aquella imagen que le envolvía en 360 grados, vio como uno de los soldados giró la cabeza hacia donde estaba tendido su cuerpo. Y lleno de espanto pudo oír lo que se dijeron el uno al otro:

-  Oye, aquí todavía hay uno vivo.

- Pues ya sabes, remátalo. El capitán dijo que sin supervivientes.

- Acabo de limpiar mi espada, hazlo tú.

- ¿Será posible? ¿No será que te estás ablandando? ¡Remátalo!

Y mientras aún desde aquel punto de vista, ambos soldados se acercaban a él y levantaban sus espadas, la imagen se hizo una con él y él uno con la imagen, sus ojos se abrieron y volvió a encontrarse en su cuerpo, volvió a sentir aquel espantoso dolor que ya había olvidado, se sintió de nuevo incapacitado, con la única opción de levantar un brazo tratando inútilmente de protegerse, lamentando por un fugaz instante de lucidez haber sido capaz de retornar desde la nada para encontrar de nuevo su final y escuchándose a sí mismo gemir en la más infinita angustia:

- Por favor, no, por favor, no, por favor, no... mamá, mamá, mamá, mamá... NOOOOOOooooooo..............

 
Publicado la semana 49. 10/12/2017
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