Semana
50
Ana Centellas

El pentagrama

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¿Y si cada uno de nosotros formase una estrella de cinco puntas? Imaginaos durante solo unos instantes que toda la población del mundo detuviese de manera sincronizada sus quehaceres y se reuniese en grupos de cinco personas. Grupos en los que la premisa principal fuese la diversidad, donde conviviesen géneros, razas, edades y grupos sociales en armonía. Yo imagino a todos esos grupos en superficies naturales, tumbados sobre la hierba, haciendo conexión con los pies hasta lograr la estrella de cinco puntas, el pentagrama perfecto. Si además, cada uno de ellos extendiese sus brazos para formar por sí mismo una preciosa estrella, el efecto sería maravilloso. O al menos eso quiero creer. La simbología del pentagrama nos indica un hombre que domina los elementos. Imaginaos durante unos segundos lo que eso significaría, si lo trasladamos a nivel mundial. Resultaría la perfecta salud física, energética y espiritual de las personas. Millones de pentagramas distribuidos por el mundo, en diferentes estaciones, en diferentes usos horarios, con diferentes integrantes. El resultado no podría ser otro que la representación energética de la quinta esencia universal, la esencia vital, la fuerza intelectual humana. Despediríamos tanta energía concentrada en nosotros mismos que el mundo entero se convertiría en un enorme pentagrama en sí mismo. Y toda esa energía recorrería todos los rincones del mundo, todas las almas de las personas, ahora conectadas por un simple símbolo. Todos comprenderíamos que somos hermanos, que nuestras raíces son las mismas, lograríamos alcanzar la plena empatía con los demás, con un fluir de energía tan potente capaz de crear un nuevo mundo. Un mundo en el que no existiesen guerras, en el que no predominara la pobreza, en el que todos nos sintiésemos uno solo, en el que solo se conozca el significado de la palabra paz, que suficientes guerras libramos día a día. Quizá solo sea una quimera, una utopía formada en mi mente para satisfacer mi necesidad de ayudar a los demás, de hacer de este mundo un lugar mejor para legar a nuestros hijos. Pero, ¿quién sabe? A lo mejor lo único que necesitamos es formar parte de esa enorme estrella de cinco puntas.
Publicado la semana 50. 17/12/2017
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